lunes, 10 de marzo de 2008

Conseguí llegar a la meta de la carrera

Ayer, tras ir a votar, me enteré a través del correo electrónico de la última nota que me faltaba para convertirme en licenciado. Tras 5 años y medio ya soy una persona con una carrera.

Atrás quedarán las largas noches apurado por la entrega de algún trabajo o la angustia en la víspera de un examen que llevas colgado con pinzas. Todavía no soy consciente de eso. Mi época de estudiante universitario ha pasado a la historia definitivamente.Ahora se abren una nueva vida, otra nueva etapa que me presentará unos retos que debo ser capaz de afrontar y resolver.

Como dice mi amigo Carlos respecto a la salida del nido universtiario: "Tio, afuera hace frío, mucho frío". Sí, eso es algo con lo que tenemos que convivir los que hemos decidido invertir estos años en una carrera de la cual sabemos que es precaria hasta llegar al extremo. Sí, sabemos que la figura de licenciado en periodismo no se valora absolutamente nada. Sí, sabemos que cuando uno empieza a coger la experiencia laboral fuera de las aulas te conviertes en verdadero crítico del plan de estudios de la facultad. Sí, sabemos que es una profesión llena de intrusismo salvaje, donde nadie hace nada para cambiar ninguna situación. Somos conscientes de que es una profesión (otros dicen que es incluso un oficio) pagado de una manera penosa. Para los periodistas, la gente mileurista son unos afortunados.

Sin embargo, no creo que haya profesión más bonita y enriquecedora que la de ser un testigo vivo de la Historia. Ser el mediador entre lo que pasa y la gente que quiere enterarse de lo que acontece. Es muy enriquecedor ir aprendiendo y formarte en diferentes temas para luego ser capaz de transmitirlo a la sociedad.

Es el papel que nos toca jugar. Los periodistas somos "moscas cojoneras", seres incómodos con los que todo el mundo quiere llevarse bien a pesar de que por detrás nos pinchen con alfileres como en ritual de vudú. Sí, los periodistas también somos mercenarios. Vendemos nuestra pluma al mejor postor y nos encargan atacar con ella a alguna víctima contra la que no tenemos nada, pero que nos va a permitir comer durante unas semanas.

En la facultad en la que he estudiado he visto cosas que sólo puedo compartir con la gente que he estudiado. He tenido alguna vez momentos de tensión donde he estado a punto de dejarlo todo atrás y probar suerte en otra cosa. Mi facultad es un edificio oscuro, feo, tétrico; lleno de gente si cabe aún peor que las paredes que lo sostienen y con unos profesores que por mayoría son una panda de impresentables y soplapollas de los que ya sólo quedan en los búnkers más aferrados al poder.

De mi paso por allí siempre recordaré a la gente que he conocido. Una parte de ellos se ha quedado en las aulas o la esperanza de encontrarlos en alguna circunstancia de la vida. Otro grupo de ellos se ha convertido en unos amigos de los que estoy realmente orgulloso. Me quedará el recuerdo y la cabeza bien alta de los amigos que he hecho en la facultad. Los quiero un montón a todos.

Y respecto a los profesores, también ha habido pequeños oasis en ese gran desierto. Gente entre el bando del profesorado que no sólo han demostrado ser buenos profesionales, sino que también han constatado ser unas excelentes personas. Valoro a esos profesores que me han enseñado algo capaz de traspasar los muros del titánico edificio. Valoro aquel conocimiento para la vida, que de mano de unos pocos profesores he podido aprender.

Dejo a continuación, el video-montaje que elaboré con las fotos que recopilé de mi acto de graduación el pasado mes de junio. Acompaña al mismo una canción que ninguno de los presentes podrá olvidar en su vida. Con esta canción supimos que la vida tiene varias etapas, que en cada etapa te rodeas de nuevas caras, que te conoces mejor a ti mismo y aprendes a evolucionar al ritmo de tu vida. Y supimos que a pesar de lo que nos depare la vida en el futuro, con este recuerdo y esta canción, siempre nos acordaremos que durante 5 años tuvimos la suerte compartir lo mismo como un equipo.

Por fin, lo conseguí, estoy licenciado. Soy periodista.


domingo, 9 de marzo de 2008

El primero en votar


Un domingo como hoy, cerca de las ocho de la mañana, sólo puedes ver dos tipos de personas: Los que vuelven de una noche fiestera o, por el contrario, gente que acude al colegio de turno para constituir la que será mesa electoral. Normalmente yo siempre me inscribo en el primer grupo, pero hoy mi lugar estaba en el segundo de ellos.

Acudíamos todos, resguardando y calentando con la mano el papel que nos daba un personaje en este juego de rol. El presidente y su suplente, el primer vocal con sus dos suplentes y el segundo vocal con sus dos suplentes. Yo era precisamente este último: el segundo suplente del segundo vocal, además de ser el más joven entre los presentes.

En referencia a la edad, únicamente mi "superior" (el 2º vocal) había repetido experiencia hacía 10 o 12 años, cuando era un chaval como yo. Para el resto era su primera vez.

El caso es que delimitada cuál iba a ser nuestra aula, empezamos a montar todo el chiringuito. Empezamos a agrupar todas las mesas y sillas, transportamos las urnas, la caja de sobres y papeletas amén de la cabina que presentaba unas arrugas en sus cortinas producto de no haber sido utilizadas en 4 años.

El caso es que llegó la representante de la junta electoral y tomó constancia de que todos los convocados estábamos allí presentes. La nuestra fue la única mesa formada por todos los titulares. En algunas otras se tuvo que recurrir a suplentes. De hecho, en una de ellas, no se presentó ningún titular y no todos los primeros suplentes. Puedo presumir, si es que podría considerarse un elogio, de haber sido la mesa más formal de todas las que formaban la circunscripción de mi barrio en la ciudad de Toledo.

Curiosidades las del protocolo electoral. Me llamaron la atención dos aspectos que pude leer en el pequeño manual que nos dan a todos los convocados. En primer lugar, que se puede ejercer el derecho a pesar de tener el DNI caducado; en segundo lugar, que en caso de fallar los titulares y los suplentes para el cargo de presidente o vocales, se adjudicará esa función al primer ciudadano que se pase por el colegio electoral.

La mesa quedó constituida como manda la ley: a las 8:30. Los suplentes nos convertimos en meros ciudadanos que esperaban para votar. Media horita para salir a tomar el fresquito, un café, un pitillo... hasta que la campana de la iglesia cercana nos avise de que la votación puede comenzar a las 9 de la mañana.

Y así lo hice. Voté decididamente.

sábado, 8 de marzo de 2008

Si dudas, pregúntale a los libros

Con esta frase, el guardian de las palabras sentenciaba la máxima que persigue la película que he visto esta tarde en la tele. "El Guardián de las palabras" está protagonizada por Macaulay Culkin, quien interpreta a un niño muy tímido, temeroso de todo cuanto le rodea que por causa de una feroz tormenta acaba encontrando refugio en una impresionante biblioteca.

Tras recibir su nuevo carné de biblioteca por parte del bibliotecario (Christopher Lloyd), el niño se adentra en las profundiades del edificio hasta que por accidente resbala y se da un golpe en la cabeza. Al despertar, todo lo que le rodea incluyendole a él mismo se ha transformado en un dibujo animado. Las secciones de la biblioteca cobran vida en función de la temática de los libros. Precisamente tres de ellos (aventura, horror y fantasía) van a acompañar a nuestro protagonista, con la condición de sacarles de la biblioteca, transformada en una amalgama de mundos tan complejos como los que sólo la literatura puede crear. Desde bosques encantados, mansiones embrujadas, cementerios hasta mares infinitos e islas del tesoro.

Esta película se estrenó en los cines en 1995. Yo recuerdo que acudí con mis amigos a verla. Es una película que te convence del maravilloso mundo de los libros. Te enseña a disfrutar navegando entre sus páginas y a cuidarlos como si fueran alguien que siente y piensa.

Os dejo el cartel de la peli a continuación


viernes, 7 de marzo de 2008

La canción para repudiar a ETA

Lo han vuelto a hacer. Estos asesinos han arrebatado la vida de Isaías Carrasco el día de cierre de la campaña electoral más reñida de nuestra historia democrática. A pesar de que España se encontraba en el nivel de alerta máxima frente a posibles atentados, ETA nos ha vuelto a demostrar lo terriblemente fácil que es arrancar una vida.

Uno nunca puede acostumbrarse a este tipo de noticias. Sin embargo, debo reconocer que esta muerte me ha afectado más especialmente. En primer lugar porque no me lo esperaba; era un ex concejal que, a pesar de seguir siendo militante del PSE y de UGT, estaba apartado de la vida política. Segundo, era un tío como cualquiera de nosotros, un ciudadano de a pie, de la calle. Tercero, era joven. 42 años que se han borrado a base de disparos. Cuarto; que lo han asesinado frente a su mujer y una de sus hijas, dibujando en su cabeza una imagen imborrable. Quinto: Nos han demostrado que la muerte es inesperada. Atrapó a Isaías después de comer, cuando se disponía a salir para acudir a trabajar.

Como todos los viernes, suelo poner una canción. Hoy he decidido apartar el tema que iba a "pinchar" frente a uno mucho más apropiado para el día de hoy: Libertad sin ira, que ya cantara el grupo Jarcha allá por el año 1976. Acudimos a su expresiva y enérgica letra cuando estos hijos de puta mataron a Miguel Ángel Blanco hace diez años. Hoy en día todavía seguimos recurriendo al mensaje que transmite esta canción.

jueves, 6 de marzo de 2008

Don Oso

No, no me he vuelto ñoño de repente y me pongo a hablar de lo dulces y bonitos que parecen los osos pardos. Nada más lejos de la realidad; porque hoy quiero hablar de hamburguesas. El sitio se llama Don Oso. Me refiero a un local (por decir algo) que se encuentra en la calle Donoso Cortés (Don Oso - Donoso jajaja)

El caso es que hoy después del trabajo he quedado con mi amigo Javi para ir a la facultad a ver si Dios misericordioso había determinado que la última nota para saber si estoy licenciado estuviera expuesta en los tablones de la facultad. Desgraciadamente no ha sido así y el viaje ha sido en balde. No obstante, la tripa manda y era la hora de comer.

La idea era ir al Pans & Company que está en Moncloa pero vimos nuestro gozo en un pozo cuando vimos que en su lugar se había levantado otro tipo de restaurante de caracter vegetariano. Y tras barajar otra posibilidades igual de grasientas como el burger, el kentucky, el mc donalds o incluso el rodilla mi amigo cayó en la cuenta de este local que se encontraba muy próximo a nuestra posición.

El sitio en sí es pequeño, muy pequeño, de hecho parece un zulo. No tiene sitios donde sentarse. En medio está la barra donde pides lo que te apetece. Mientras esperábamos, Javi reflexionaba sobre el hecho de que a la comida rápida se la llama así por la velocidad en que te la comes y no por la velocidad como te la preparan.

La relación calidad precio es excelente. No tiene punto de comparación a las hamburguesas de los sitios que todos conocemos. Éstas, a pesar de estar cocinadas a ritmo de la música latina y reggeatonera del local, no afecta a su delicioso sabor.

El sitio, como digo, es pequeño y bastante guarrindongo. Es el típico "antro" que todos podemos imaginarnos. Ves cómo a la gente le gotea el ketchup por la boca precipitándose al suelo cual gota de sangre. Observas cómo le brillan las manos al comensal, producto de toda la grasa que se está metiendo entre pecho y espalda.

Pero oye, son unas hamburguesas que saben a casa, a hogar.

miércoles, 5 de marzo de 2008

Mi amigo Miguel

Le conocí porque no había otros niños en el parque. Quizás era porque tenía que haber sido así. Vimos a un chico rubito de ojos azules con la mirada muy viva que cambiaba con mi hermano y conmigo cromos de nuestros ídolos de infancia. Durante un tiempo nos unía aquello que precisamente sabíamos que no existía: los superhéroes. En casa jugábamos a ser los protectores del planeta, hacíamos nuestra vida aparte en la habitación de juegos frente a los problemas de matemáticas, frases de lengua, y ejercicios de Conocimiento del Medio (como por aquel entonces se llamaba a la mezcla de historia, geografía y ciencias naturales)

Con el paso del tiempo esos cromos derivaron en otras cosas hasta que en el año 2001 nos separó la inmensidad del mar que distan las islas de la península. Pero eso no significaba nada para dos amigos que se conocieron en la calle, que jugaron con coches en las aceras simulando que eran grandes autopistas. Una verdadera amistad no se pierde.

Llegó el momento de elegir en la vida el camino que íbamos a tomar; el conjunto de acciones que enmarcaría qué tipo de persona ibas a ser en el futuro. Mi amigo Miguel decidió dejar la casa que le vio crecer y probar suerte en el Ejército. Allí se fue curtiendo durante bastantes años, hasta que tomó la decisión de que en realidad lo que quería ser de mayor era convertirse en policía, lo mismo que su padre: su verdadero ídolo.

No recuerdo que me dijera haber escrito algo o tener cierto recuerdo material de su paso por las fuerzas armadas. Su diario fue él mismo. Ganó altura y masa muscular. Me contó con su áspera voz, producto del tabaco, que durante una época conoció la compañía del alcohol, pero que tenía claro que quería pasar página y llegar a ser un madero.

Gracias a su trabajo durante largas jornadas incluso los fines de semana, mi amigo Miguel ya puede ver a lo lejos la casa que está ya empezando a pagar, el coche con el que se va a mover. Es un tio hecho a sí mismo, conocedor en todo momento de su papel en el espacio-tiempo.

Bajo su pinta de tipo duro se esconde ese amigo que sabes que siempre va a estar ahí; que tras una honda calada va a darte una palmada en la espalda y te va a hablar con la voz de quien se ha visto en tu situación y ha aprendido de ello.

Miguel está durante esta semana en Madrid. Hoy he pasado la tarde con él. Y hemos escrito otra página más en la historia de nuestra amistad firmando de la misma manera cuando nos despedimos:

Un leve choque de botellines de cerveza, una sonrisa, y un fuerte abrazo.

martes, 4 de marzo de 2008

A la caza del votante indeciso

Anoche se produjo el segundo debate televisivo entre los dos principales candidatos a la presidencia del gobierno. Televisión Española volvió a ser líder en la retransmisión del evento aunque con un millón menos de espectadores (12 mill) respecto a la anterior contienda.

Entre los dos políticos se encontraba la periodista Olga Viza, encargada de moderar el debate. Ya advertí hace unos días que la elección de esta mujer no me gustaba mucho para tal efecto. Su papel en el duelo fue algo más blando que Campo Vidal. Olga Viza permitió muchísimas más interrupciones entre los dos líderes, y cuando tomaba en algún momento la palabra lo hacía con un tono inaudible, ayudado en alguna medida porque el volumen de su micrófono estaba, quizás, demasiado bajo.

Rajoy acudió al debate con el mismo traje que en la anterior ocasión. El Presidente del Gobierno repitió también salvo por la corbata que, aunque parecida, no era la misma.

Los bloques temáticos fueron los mismos pero pude apreciar buenas diferencias entre los contendientes. Zapatero estuvo muy por encima del candidato popular en los tres primeros bloques, hasta la publicidad. Después de los anuncios vimos a un Rajoy que iba ganando terreno considerablemente hasta empequeñecer al jefe de gobierno.

Si en el anterior debate los líderes no pararon de escupirse mierda en toda la cara, anoche también ocurrió pero después del descanso. Antes del mismo vi a Zapatero como un verdadero hombre de Estado y como firme candidato que establecía propuestas para un futuro plan de gobierno. Rajoy cometió el error de caer en el juego socialista de airear la guerra de Irak o el 11-M. A mi juicio, ambos estuvieron un poco pesados con el asunto sobre si la primera pregunta de Rajoy versaba o no sobre economía.

Finalmente, y como cabía esperarse, en la conclusión final Rajoy volvió a anunciar que seguía teniendo a esa niña en la cabeza y el Presidente nos deseo nuevamente "Buenas noches y buena suerte" Fue, sin duda, un símbolo de que son personas capaces de mantener sus convicciones por muy criticados que sean.

Pero me quedo con esa frase que se nos pasaba a todos los ciudadanos por la cabeza en uno y otro debate televisivo:

"¿Y de lo mío cuándo?"

lunes, 3 de marzo de 2008

Un plato en honor a mi apellido materno

Vuelvo hoy con otra humilde receta que retoma a mi amigo el tomate como verdadero protagonista. En esta ocasión me apetecía hacer algo nuevo así que decidí lanzarme a experimentar con algo de cuchara.

Para esta receta he necesitado 3 tomates maduros, un poco de romero, aceite de oliva y sal. Pocos ingredientes para un plato con bastante sabor, sin duda, debido a la presencia de este tipo de hierba aromática.

El proceso es bien sencillo. Lavar y cortar los tomates en trozos. Añadirlos a un cazo con agua, sal, y la ramita de romero para que se calienten sin llegar a cocer. Una vez bastante calientes, los pasamos al vaso de la batidora y le damos un meneo hasta que adquiera la textura deseada. En mi caso me he pasado un poco de la cuenta por lo que no he conseguido la espesura que tenía en mente.

Retiramos el contenido de la batidora y elmiminamos todos los tropezones pasando nuestra receta por un chino o un colador. Tan sólo queda añadir un poco de aceite de oliva y batirlo muy bien. A la hora de servir, una nueva ramita de romero reforzará ese sabor tan delicioso.

Y en algo menos de 22 minutos. No obstante, no estoy tan contento por el fallo en la textura. Seguiremos mejorando.

domingo, 2 de marzo de 2008

Super (obra maestra) Mario Galaxy

En este fin de semana que termina dentro de una hora puedo decir que lo recordaré por haber completado al 100%, esto es, conseguir las 120 estrellas que constituyen el gran juego de Mario para la Wii. El resultado tras haber recorrido en torno a 40 galaxias ha sido algo lo que podía esperarse, algo grandioso, como de otro mundo.

La máxima nota en cuanto a gráficos. La consola de Nintendo nos da una lección con este título acerca de lo bien que puede hacerse un plataformas, combinando sabiamente la belleza de los entornos con la comodidad suficiente para explorarlos. Cada galaxia que atraviesa Mario es radicalmente diferente a la anterior o a la siguiente por la que se encaminará. Todas tienen rasgos que las hacen únicas e irrepetibles.

La música es también de otra galaxia. Contiene unas piezas que lamentamos no poder contar editado en Europa un disco recopilatorio con todas los temas de esta entrega. Son unas canciones cuidadosamente preparadas, en perfecta sintonía con el tono de los mundos que visitamos. Es una compañera más en el viaje que realiza el jugador junto a Mario.

Mario Galaxy nos introduce a un nuevo personaje: la madre de las estrellas, un ser muy parecido a la bobotonta princesa Peach pero con un carisma enormemente mayor que logra despertar en el jugador una mejor sensación que cuando se está frente a la líder del reino champiñón. Pero sin duda, me quedo con mi mejor momento. Cuando después de la brillante secuencia de introducción, el protagonista aparece de repente en un planeta por el que puede correr, pudiendo disfrutar de la forma esférica del mismo, hasta atrapar a esos tres misteriosos conejos que luego nos revelarán parte importante de la trama.

Este juego daría para muchísimas líneas que quizá otro día desarrolle en un texto aparte. Me queda la tranquilidad de que por mucho que hable de esta obra maestra de los videojuegos, siempre me quedaré corto.

Y como detalle nostálgico, sentí la misma sensación que cuando disfruté por primera vez del Mario 64. Un verdadero honor.


sábado, 1 de marzo de 2008

Su Majestad, Alfredo Alcón

Ayer tuvimos una sesión dramática en el teatro Valle-Inclán, aprovechando que mi madre iba con los alumnos. Bueno, más bien fueron dos las alumnas que asistieron. Los otros 38 éramos familiares, amigos, parejas... En este caso la obra era una adaptación de la tragedia "Rey Lear" escrita por William Shakesperare.

Evitaré hablar del contenido de la historia, pues es bien conocida por todos. El director de esta nueva versión es Gerardo Vera. Nos propone un punto de vista alejado del verso (como originalmente está concebida) así como un montaje y un vestuario bastante más cercano a nuestro siglo que al de la historia.

A pesar del trabajo y difícil tarea de adaptación, hay cosas que más valía no haberlas tocado. Al espectador le cuesta meterse en la historia de hace cinco siglos debido a un vestuario completamente del siglo XX, luz de linternas en lugar de antorchas, sirenas de policía frente a los cascos de caballos... Una obra llena de anacronismos que impacta sobre el que está sentado, si bien es cierto que luego uno se termina acostumbrando.

Durante más de dos horas y media asistimos a una tragedia donde lo importante, más allá del mensaje que transmite al espectador, es el espectáculo propiamente dicho. Pocas veces ha visto el abajo firmante tantos actores encima de las tablas durante una misma escena. La mayoría de los actores cumplen muy bien su cometido; con un ejercicio de la voz que ya me gustaría a mí dominar a ese nivel.

No obstante, es el actor Alfredo Alcón (El Rey Lear) quien cosechó la ovación del auditorio al terminar la función. A pesar del tono extraño que tiene la puesta en escena, este hombre nos llega a convencer de que lo han sacado de la época original de su personaje. Es un personaje difícil para un actor. Es el protagonista de la obra en una de las grandes tragedias del genio Shakespeare. Le vemos reír, llorar, enfadarse, delirar, sufrir, amar...

Fue sin lugar a dudas, el indiscutible rey y el auditorio con los espectadores: su reino.